MamasDeFabula

Un blog sobre crianza natural

Transformando el sistema educativo

El sistema educativo actual es anacrónico. Fue creado y estructurado hace 200 años y necesita urgentemente una transformación acorde con nuestra época.

Origen del sistema educativo
En la revolución industrial, se creó la necesidad de educar a los niños y la escuela que inventaron seguía el patrón de las fábricas (a la que luego irían a trabajar en las cadenas de montaje). Repetían hasta memorizar determinados conocimientos que se creían necesarios para la economía industrial, una economía que se basaba en la producción masiva de objetos, muy lejos ya de la economía actual que se basa en los servicios y la información, donde el motor son las ideas y la creatividad.

Por qué es necesario transformar el sistema educativo
Los avances en neurociencia confirman lo que los griegos ya decían: los humanos no aprendemos de memoria, sino por medio de la acción, cuando nos emocionamos. Los niños necesitan motivación para aprender y ser creativos, por eso el sistema educativo ha de fomentar la educación personalizada y potenciar el desarrollo de cada individuo.
Valores como la competitividad, la sumisión y la disciplina no hacen más que limitar la motivación y la creatividad.
Actualmente en la escuela se juzga, se puntúa, se castiga, se enseña la competitividad, se selecciona a los mejores, y se margina a los peores…
Esto presenta muchos problemas ya que esta manera de educar no se corresponde con el mundo actual, a la realidad que tendrán que afrontar nuestros niños cuando crezcan. La escolarización actual perpetúa los errores de la sociedad anterior en lugar de contribuir a su cambio: un sistema económico que se basa en el crecimiento perpetuo no es un sistema viable dentro de un mundo con recursos limitados.
Desde la reciente crisis económica hemos visto que ni tan siquiera un título te garantiza encontrar un trabajo. Nuestro mundo necesita cambiar los valores y sus fines, y una reforma de la sociedad no puede sino pasar a través de una reforma del sistema educativo.
Nuestro sistema educativo actual no está orientado hacia el desarrollo del individuo. Está orientado hacia la modernización del niño, que tiene que obedecer, estar tranquilo, someterse al adulto, renunciar a lo que quiere, renunciar a sí mismo. Los que no encajan dentro de ese sistema son marginados.

¿Tiene el niño que ser forzado para adquirir conocimientos?
El niño posee de por sí una curiosidad natural extraordinaria. Quiere descubrir, aprender, comprender, tiene unas ganas inconmensurables de desmigajar el mundo. Se atreve a preguntarlo todo.
Esta capacidad va en aumento. O todo lo contrario. La educación tradicional y conformista lo lleva a pensar que solo existe una respuesta para cada pregunta, y puntúa, sentencia, detiene su impulso, inhibe con el paso de los años su capacidad de cuestionarse las cosas, su curiosidad interna. El niño adquiere una actitud pasiva lejana a su potencial de despegue.
Por lo tanto, el niño ama aprender, es realmente una necesidad innata. Solo hay que acompañarlo, guiarlo en su aprendizaje.

La motivación del niño: sus pasiones
La finalidad de la escuela debería ser la de permitir a cada niño que desarrolle todo su potencial dentro de cada ámbito posible. Cada niño aprende a su manera, a su ritmo, según sus intereses y sus aptitudes. El niño debería poder ejercer libremente sus facultades y escoger su tema de estudio según sus inclinaciones. Cuando se le permite, se proyecta hasta el infinito, como un auténtico científico, y aprende de la manera más eficaz: la interacción con sus pasiones.
Cada niño es diferente, algunos sienten menos interés por la lectura pero les encanta el bricolaje o los trabajos manuales.
El niño autónomo actúa de manera constructiva porque se apoya en su motivación. Los aprendizajes libres conservan la curiosidad natural del niño. El aprendizaje es una consecuencia natural de una inercia de curiosidad y creación inherentes al niño.

La escuela ideal
Permanecer sentados la mayor parte del día es contraproducente para todos los niños, les inhibe su sistema motor y su impulso de aprendizaje. Son dependientes del maestro, aprenden de manera abstracta en lugar de interactuar con sus descubrimientos.
Según autores como John Holt o Bernard Collot, la escuela ideal debería ser un simple espacio de vida enriquecido, que favoreciera la construcción de códigos menos usados en el espacio familiar.
Podríamos crear un modelo de educación adaptado a cada individuo, que no estuviera aplastado por el fracaso escolar ni las notas, sino encaminado hacia el éxito. Si un niño necesita más tiempo para aprender un código, por ejemplo, las matemáticas, debería poder pasar el tiempo que necesita, y nosotros deberíamos poder presentarle el saber desde diferentes prismas lúdicos.
Los alumnos no deberían verse como rivales sino como compañeros. La ayuda mutua y el aprendizaje entre muchos debería ser un honor. El niño debe poder sentirse seguro física y afectivamente.
Cada niño tiene un ritmo distinto, la escuela debería también ser multiedad, donde niños de distintas edades interactúan, cooperan, se entienden, se nutren los unos de los otros.
Habría también que permitir los encuentros y los intercambios con personas de todas las edades y todos los horizontes, de su medio de vida y de trabajo, permitir el voluntariado…
La jornada no debería estar dividida en materias, ya que esto es contrario a la unicidad de la persona y la continuidad de su construcción, de su aprendizaje.
Los ritmos del niño deberían ser respetados, no importa que un niño llegue tarde o antes de la hora oficial, que tarde más de un día en hacer un trabajo… que se sumerja durante horas en un dibujo, mientras otro hace matemáticas… El niño debe seguir su propio ritmo fluctuante, sin obstaculizar la organización colectiva.
La escuela debería igualmente facilitar una reflexión sobre la paz, la solidaridad: aprender a respetar al otro y a verlo como un ser complementario, también entre niños y niñas. Aprender autonomía, educar el temperamento, la sencillez, a no ser despilfarrador o alborotador, aprender de dónde vienen las cosas, ver su contexto, y comprender nuestra interacción con el resto del mundo.

Mientras, ¿cuáles son las alternativas?
Aunque son escasas, existen escuelas de este tipo. Las más comunes son las escuelas de pedagogía Montessori o Steiner-Waldorf, que se orientan en esta dirección.
También existe la posibilidad de hacer la instrucción en casa, un modelo perfectamente legal: no es obligatorio ir a la escuela, lo único que es obligatorio es la instrucción. Uno de los padres se puede consagrar a seguir una instrucción activa mientras que por otro lado el niño puede participar en otras asociaciones como guarderías o escuelas parentales, como El Caracol (presente en las páginas de la historieta de la revista), que responden a la necesidad de reencuentros sociales.
Para las personas que siguen un sistema clásico, lo importante es escuchar el bienestar y las pasiones de su hijo. Se puede participar a sus aprendizajes y permitirle verlos desde otro ángulo. Los instructores y profesores están a menudo abiertos al diálogo y al cambio hacia un sistema que no siempre les conviene…
Lo esencial es permitirle al niño que sea un actante principal en su vida, abrirse al mundo y encontrar su sitio.
En los últimos años se ha difunido en muchas escuelas españolas las Comunidades de Aprendizaje, un proyecto de transformación social, cultural y del entorno que vincula el profesorado de la escuela con las familias y otras personas voluntarias del territorio, realizando acciones y actividades dirigidas al apredizaje de los niños y a mejorar el clima de convivencia. Alumnos, padres y profesores tras soñar cómo les gustaría que fuera la escuela, se organizan para lograrlo, creando un espacio educativo donde todos aprendan y enseñan. Una de estas actividades suelen ser los Grupos interactivos, que consiste en crear grupos reducidos de alumnos de diferentes edades con un mediador adulto (profesor o voluntario de la Comunidad) y proponer actividades de corta duración, incrementando la motivación de los alumnos  y promoviendo así la convivencia, tolerancia  hacia la diversidad y la cooperación.
Las comunidades de aprendizaje se basan en teorías y prácticas reconocidas por la comunidad científica internacional y están dando muy buenos resultados en los colegios, reduciendo el fracaso escolar y el absentismo en las aulas, educando por y para la paz,  y motivando a los alumnos a aprender y enseñar.

TESTIMONIOS:

La escuela Montessori
Magali, madre una niña de 4 años.
«A fuerza de leer y entender qué sucede con la escuela clásica, no quería que mi hija fuera a una escuela así. Po eso escogí una escuela basada en las observaciones de María Montessori. Para mí era primordial el respeto al niño, ya sé que no hay castigos, que las instituciones están pendieres de los niños, etc. Pero atención, hay que informarse ya que no todas las escuelas Montessori son iguales. Encuentro que esta pedagogía respeta los ritmos del niño, sus períodos sensibles, y el uso de materiales concretos para aprender a leer, a contar, a escribir, etc. es realmente inteligente. Y además el respeto hacia el otro; dentro de la clase son 30, pero no es un bazar, cada uno hace su actividad sin molestar al otro, también se aprende por observación. No hay competitividad, no hay notas, no hay ganadores. Los niños trabajan juntos, se ayudan, no trabajan para ser mejores que los demás. Mi hija de 4 años le ha enseñado una actividad a otra niña de 3 años. Ella estaba orgullosa. Ella le enseña, y enseguida la otra lo hace, es gratificante.
Mi hija adora ir a la escuela. Es una pedagogía que le cuadra a la perfección. Los niños necesitan estar todo el día ocupados. Ella no puede estar sola en casa; si le proponemos actividades necesita que nos quedemos con ella. Adora tocarlo todo. A veces al volver a casa reproduce lo que ha visto en la escuela. Yo creo que aprende realmente el amor al trabajo y al trabajo bien hecho. Hacen los trabajos que tienen ganas de hacer en ese momento, es lo primordial para preservar las ganas de aprender que están naciendo. Y esta pedagogía permite conservar las ganas de aprender vivas.»

La escuela en casa
Floriane, madre de un niño de 6 años.
«Desde los 3 años y medio, fecha de su desescolarización, yo no he hecho nada oficial, solo le he dejado disponibles juegos lógicos educativos, algunas fichas, álbumes y juegos de colorear, y me he contentado con responder a sus preguntas. Él ha aprendido fácilmente a contar, a conocer las letras del alfabeto y muchas otras cosas. Después de junio, hicimos un cuaderno de vacaciones bajo su petición, y para hacer un balance de su nivel (…). Terminó rápidamente el cuaderno, motivado y orgulloso. Hemos decidido seguir trabajando de manera más regular por escrito, ya que tendremos un control este año.
Su ritmo no es el de un niño que va a la escuela. Yo solo le pido que haga un poco de su cuaderno (lo que le toma alrededor de 15/20 min) alrededor de 4 a 5 días a la semana. En general le gusta trabajar por las tardes, y lo increíble del caso es que a menudo no he preparado suficientes ejercicios para sus ganas de aprender.
El resto del día es libre de hacer lo que quiere, pero a menudo trabaja él mismo de manera autónoma o me pregunta cosas, juega a juegos educativos que le gustan, inventa ejercicios él mismo en papeles sueltos… Cada vez tiene más ganas de hacer cosas y yo intento seguirlo.
Él era un niño traumatizado porque le pegaban cada día en el recreo. Hoy es un niño de 6 años que se acerca fácilmente a los demás, simpático y despierto para su edad.
Todo el mundo me decía que hacía absolutamente falta que fuera a la escuela. Después de verlo que está mejor, más tranquilo, que él mismo le cuenta a la gente que nos encontramos su situación, estoy muy contenta de estar realizando la su instrucción en casa.
Yo creo que esta curiosidad por el mundo que lo rodea es realmente la característica de la escuela en casa: él se lo cuestiona todo.»

Comunidad de aprendizaje
Thaïs, madre de tres niños de 2, 4 y 5 años.
«Para nosotros es importante que nuestros hijos estén escolarizados y nos encanta que puedan hacerlo en una escuela pública de pueblo, donde conocemos a los profesores, y a los demás padres y niños. Para los niños son importantes las relaciones con sus compañeros y el proceso de socialización que se crea en la escuela.
No obstante, somos conscientes de que la educación de los niños no puede ser responsabilidad exclusiva de los maestros. Además hoy en día la educación está sufriendo graves recortes que limitan sus recursos y eso repercute de manera directa en nuestros hijos. Por eso me impliqué todo lo que pude en la creación de la Comunidad de Aprendizaje de la escuela, y soy voluntaria. La Comunidad de Aprendizaje tiene como objetivo que la escuela se abra a los padres y madres, familiares, vecinos, entidades, en resumen, que se abra al pueblo, y que este forme parte y participe de la educación de los niños. Todo empezó con la puesta en común de los sueños de alumnos, padres y profesores. Soñamos cómo nos gustaría que fuera la escuela, y a partir de aquí nos organizamos en comisiones de trabajo para poder cumplirlo.
En nuestra comunidad se han llevado a cabo muchas acciones. Pondré algunos ejemplos: desde la comisión de metodología y pedagogía hemos trabajado el juego como herramienta educativa, con juegos cooperativos. También coordinamos los grupos interactivos, donde los voluntarios entran en las aulas para hacer actividades. Desde la comisión de idiomas se ha conseguido que varios voluntarios nativos participen semanalmente en las clases y que durante las horas de recreo se expliquen cuentos en diferentes idiomas en la biblioteca. Desde la comisión de medio ambiente se hizo realidad uno de los sueños de los alumnos: plantar más arboles en el patio de la escuela.

Instrucción en casa
Laura, madre de una niña de 6 años.
«Calista, mi niña de 6 años, no ha ido nunca a la escuela. No necesita la escuela maternal para aprender a coger un lápiz, a conocer los colores o a hacer un círculo… La mayoría de las cosas «enseñadas» en preescolar se aprenden en casa de manera espontánea.
A excepción de la lectura, donde le he explicado las reglas, pero ella ha aprendido básicamente sola, mi rol de ayudante ha sido poner los útiles a disposición y responder a sus preguntas. Nada en especial, salvo la libertad, el entusiasmo y quedarse en la cama, lo que parece ser un lujo para nuestros niños. Una mamá que había «salvado» a su hijo de la escuela, a su vuelta a casa me explicaba que la escuela le había matado toda la curiosidad natural.
Ahora sabe leer, Calista devora libros de todos los géneros y aprende mucho de todo, sin saber que en la escuela serían consideradas como lecciones o trabajos, o no aptas a su edad. Es ella quien decide en función de lo que le parece interesante. Al final lo más difícil es no arruinarla con mis exigencias de madre escolarizada y teniendo la noción de «programas». ¿Programa? Qué palabra atroz… yo no quiero que la programen.
Me gustaría que hubiera más niños instruidos en familia y en escuelas diferentes, me parece fatal que un Estado, un gobierno, tenga el monopolio de la educación. Que las escuelas sean públicas y gratuitas es una gran cosa, pero tendría que ser solo una opción, un servicio público a las familias.
En realidad no es sino una manipulación de las personas que tienen poder; la idea de que una generación reciba los mismos cursos con la misma pedagogía y que se le expongan los mismos valores (criticables) como se hace en la escuela es degradante: ¿qué riqueza? Es un poco como un monocultivo a grande escala. Y nosotros somos más de biodiversidad y flores salvajes.

Libros relacionados:

  • El elemento, Ken Robinson
  • La sociedad desencolerizada, Ivan Illich
  • El fracaso de la escuela, John Holt
  • 10 mentiras sobre la no escolarización, Martin-Rodriguez Sylvie
  • Educar en casa día a día, varios autores
  • Educación y libertad, Laura Mascaró Rotger
  • La opción de educar en casa, Madalena Goiría

+ info en Internet:
Asociación de centros educativos Waldorf: www.colegioswaldorf.org
Método Montessori:
www.metodomontessori.es
www.mariamontessori.com
Comunidades de Aprendizaje: www.utopiadream.info
Asociación por la libre educación: www.educacionlibre.org
Xarxa d’educació Lliure: (en catalán) www.educaciolliure.org
Entrevista de Redes a Ken Robinson: http://www.rtve.es/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/413516.shtml
Película La educación prohibida: www.educacionprohibida.com

2 comentarios el “Transformando el sistema educativo

  1. milada
    2 de abril de 2013

    Hola Laura y Pilar!
    Acabo de encontrar.vuestro blog: que bien! Me habéis alegrado la tarde!! Comparto todo el post, pero os tengo que informar de que no es cierto que la educación en casa sea legal. Es ALEGAL, o sea que no se prevee como opción.. Es una pena… España y Alemania son los únicos dos países europeos que no dan esta libertad… Quién lo hace de hecho se arriesga a que le denuncien…
    Ojalá cambiara la situación…
    Un abrazo y gracias por crear este espacio!

    • edicionesdefabula
      26 de mayo de 2013

      Hola, Milada.
      Como bien dices, es alegal, cierto. Pero creo es que importante remarcar que no es ilegal, y animar a la gente a que tenga iniciativas propias y originales. Como bien dices, hay que cambiar la situación. Menos mal que hay gente como tú!
      Otro abrazo.
      Pilar

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Esta entrada fue publicada el 8 de noviembre de 2012 por en educación, escuela, valores.

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