MamasDeFabula

Un blog sobre crianza natural

Estimulación temprana y sobreestimulación

La estimulación de los niños (temprana hace referencia a niños entre 0 y 6 años) es algo que los padres y el entorno efectúan de manera natural: besos, abrazos, caricias, y posteriormente, la capacidad de estar sentados, de caminar, la adquisición del lenguaje… Los niños necesitan estos estímulos para crecer de manera sana y desarrollarse adecuadamente.

Muchas veces los padres nos inquietamos por la posibilidad de estar sobreestimulando a los niños, o por el exceso de actividades a las que están expuestos en la educación infantil o las guarderías. Vivimos en una sociedad competitiva y queremos que nuestro hijo sea el que ande antes, el primero en empezar a hablar, el que imita más animales y sabe más colores, el primero que ha apnredido a leer, etc. Con este fin, muchas veces los padres sobrecargamos a los niños de actividades, juegos y ejercicios.

Cada niño tiene etapas marcadas en su desarrollo; la sobreestimulación se entiende como la obligación del niño a realizar actividades con las que no se divierte, actividades que no considera un juego (básicamente, una tortura). O incluso obligarlo a estar dos horas en un centro comercial lleno de ruidos y colores y objetos que no puede tocar, sentado en un carro: muchos niños se agobian y sufren en estas situaciones de sobreestimulación.

Lo que hacen los niños de 0-6 años para aprender y para relacionarse con el ambiente es básicamente explorar y jugar. Cualquier estimualación temprana (cantar, hacer una ronda, pintar…) que el niño viva como un juego y que disfrute haciendo, se considerará estimulación temprana y será agradable y divertida para el niño. O, en caso contrario, no llamará su atención porque no estará preparado para tal o cual actividad, jugará a otra cosa, o ignorará lo que estamos haciendo (como si de repente nos pusieran en una clase de Física cuántica para doctores en la materia). El niño llegará a la etapa de desarrollo que le toque, cuando le toque. Nosotros podemos acompañarlo en su crecimiento, aportarle estímulos que lo enriquezcan, que lo ayuden, pero es difícil «anticipar» estas etapas contra el reloj biológico de la persona.

Lo más importante es dejar a los niños un ritmo natural y placentero de desarrollo, acompañarlos en su crecimiento. Si disfrutan jugando con letras o números, juguemos con ellos, enseñémosles más juegos, más combinaciones; si disfrutan leyendo, ofrezcámosles libros, si disfrutan aprendiendo a caminar, preparemos el terreno, pongámosles juguetes o cosas para que alcancen, metas accesibles.

Y en lo tocante a las guarderías o centros infantiles, busquemos una estructura que tenga en la base al niño y sus necesidades. Que no busque solo «cautivar» a los padres o forzar a los niños a realizar tal o cual tarea; que no los fuerce a estar sentados, que no los obligue a seguir el ritmo que un adulto ha predefinido para un grupo de niños (cada niño al fin, tiene el propio). Busquemos centros en los que lo más importante sea el niño, donde se priorice el juego, el buen ambiente, la diversión, y a través de estos, las actividades, el acompañamiento, donde se escuche al niño, donde las herramientas estén listas para la necesidad ad hoc de cada niño: «quiero pintar», «quiero un cuento». Las actividades deben ser opcionales para el niño que esté interesado en ellas, para quien quiera sentarse y participar, y el que no, que se divierta con lo que le plazca (a nadie le gusta que le obliguen a mirar una película, o a jugar a tal deporte, o a tal juego de mesa, siendo adultos; para los niños es igual).

No queramos crear genios «sobreestimulados» sino niños tranquilos y felices, con ganas de jugar y que vean en nosotros (adultos) una fuente de juegos y de materiales satisfactorios para su desarrollo, un acompañante.

2 comentarios el “Estimulación temprana y sobreestimulación

  1. julis
    12 de octubre de 2012

    Me ha gustado mucho este articulo. Me ha parecido muy estimulante para padres : )

  2. Mauro
    20 de noviembre de 2012

    Muy buen aporte. La estimulación temprana es fundamental a la hora de optimizar el crecimiento cognitivo y físico de los más chicos.

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Esta entrada fue publicada el 12 de octubre de 2012 por en educación, escuela, estimulación.

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